Uso de inteligencia artificial en las empresas: ¿por qué es necesario establecer reglas internas?
El uso de IA ya tiene implicaciones legales
Aunque Colombia
aún no cuenta con una regulación laboral integral y específica sobre el uso de
inteligencia artificial en las empresas, esto no significa que su utilización
carezca de reglas.
Normas como el Código
Sustantivo del Trabajo, la Ley 1581 de 2012 sobre protección de datos
personales y la Decisión 486 de 2000 de la Comunidad Andina sobre secretos
empresariales pueden resultar aplicables.
La
Superintendencia de Industria y Comercio, mediante la Circular Externa 002
de 2024, reiteró que las normas sobre protección de datos personales son
tecnológicamente neutrales y, por tanto, también deben observarse cuando se
desarrollan o utilizan sistemas de inteligencia artificial.
¿Qué ocurre si un trabajador entrega información de la empresa a una IA?
Un riesgo
frecuente se presenta cuando un trabajador carga en una plataforma de IA
información como bases de datos de clientes, contratos, documentos laborales,
información financiera, estrategias comerciales o datos personales.
Esta actuación
puede comprometer simultáneamente obligaciones de confidencialidad,
protección de datos personales y protección de secretos empresariales.
El artículo 58 del
Código Sustantivo del Trabajo establece, entre otras obligaciones especiales
del trabajador, la de no comunicar a terceros, salvo autorización expresa,
información reservada conocida con ocasión de su trabajo.
Las empresas deberían regular internamente el uso de IA
Ante esta
realidad, no resulta conveniente limitarse a prohibir estas herramientas. Una
alternativa más efectiva es establecer un régimen de uso responsable,
definiendo claramente qué información puede utilizarse, qué información está
restringida y cuáles herramientas están autorizadas.
Las empresas pueden adoptar, entre otras medidas
:
- Una política interna para el uso responsable de
inteligencia artificial.
- Reglas especiales sobre confidencialidad y
tratamiento de información reservada.
- Disposiciones en el Reglamento Interno de Trabajo
que establezcan obligaciones, prohibiciones y faltas relacionadas con el
uso inadecuado de estas tecnologías.
- Cláusulas de confidencialidad en contratos laborales
y de prestación de servicios.
- La obligación de realizar verificación y control
humano sobre cualquier contenido producido mediante IA.
Este último
aspecto resulta especialmente importante: la inteligencia artificial puede
apoyar el trabajo, pero sus respuestas pueden contener errores, información
desactualizada, referencias inexistentes o interpretaciones incorrectas.
Por ello, el
trabajador o profesional continúa siendo responsable de revisar, contrastar y
validar el resultado antes de utilizarlo o entregarlo en nombre de la empresa.
La IA debe complementar, no sustituir, el criterio profesional
La Corte
Constitucional, en la Sentencia T-323 de 2024, abordó el uso de
inteligencia artificial en la actividad judicial y destacó la importancia de
preservar el razonamiento humano, la transparencia y el control sobre los
resultados generados por estas tecnologías.
Este principio
también constituye una referencia útil para el ámbito empresarial: la IA
puede potenciar la productividad, pero no debe sustituir el criterio
profesional ni trasladar a una herramienta tecnológica la responsabilidad sobre
las decisiones adoptadas.
Una regulación
preventiva
Las empresas no
necesariamente deben esperar una regulación específica para establecer
controles internos. Pueden comenzar desde ahora a implementar políticas
flexibles que protejan la información empresarial, los datos personales de
trabajadores y clientes y la calidad de los servicios que prestan.
Regular el uso de
la inteligencia artificial no significa impedir su utilización. Significa
establecer límites claros para aprovechar sus beneficios sin comprometer la
confidencialidad, la seguridad de la información ni la responsabilidad
profesional.