Empresas pueden establecer políticas, cláusulas contractuales y disposiciones en el Reglamento Interno de Trabajo para proteger la información y garantizar un uso responsable de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de las actividades cotidianas de muchas empresas. Trabajadores y contratistas la utilizan para redactar comunicaciones, resumir documentos, analizar información, crear contenidos y apoyar diferentes procesos administrativos y profesionales. Sin embargo, su utilización también plantea riesgos laborales, contractuales y de protección de datos, especialmente cuando se emplean cuentas personales o herramientas externas sin autorización de la empresa.